Ir al Inicio GabrielaCerruti.com
Ir al Sitio Oficial de Gabriela Cerruti

A mi me cambió la vida

IMG_0875

Esperábamos que dieran las seis como si esa fuera la hora de la magia.

Nos iban a decir lo que ya sabíamos, pero igual, no sé, por las dudas. Como si necesitáramos que nos confirmaran que la carroza ya no volvería a ser zapallo. Funcionó: la noticia más obvia, la más conocida de los últimos años, sonó igual como una novedad. Cambiábamos de canal para seguir escuchando “Ganó Cristina Kirchner”. Y en cada pantalla lo obvio nos llenaba de alegría y emoción.

Mi hermano, contó Silvia, va a volver a abrir la fábrica de guitarras de la familia. Abuelo célebre acordeonista, familia de músicos, el taller de guitarras pasó del abuelo al padre y cerró, con la muerte, y con la crisis. Pero mi hermano, dice Silvia, hizo ahora el curso de luthier. Y como no se importan más las guitarras baratas y las que entran son carísimas, vamos a volver fabricar guitarras argentinas. Pidió un crédito en el Banco Nación. Entonces, dice, y llora, claro, no es que va a tener trabajo, es la identidad, la familia, ¿entendés?

Cada uno tenía una historia. Cada uno alrededor de la mesa estaba atravesado por algo en lo que le había cambiado la vida en los últimos años. Una hora después estábamos en la Plaza de Mayo. Entre abrazos, llantos, encuentros. Estoy segura que cada uno de los que estaba en esa plaza estaba también atravesado por una historia.

Se equivocan los que vieron en los spots de las historias de vida una lograda campaña publicitaria.

Es el secreto mejor guardado del kirchnerismo. El que no supieron ver analistas, periodistas, dirigentes opositores. Es el que está construyendo la leyenda.

Es el que está reinventando la leyenda del peronismo.

Los que nos hicimos peronistas en los ochenta, atesorábamos el relato de nuestros padres y abuelos sobre Evita. Cada familia tenía un relato personal sobre cómo le había cambiado la vida con el peronismo. Yo me fui de vacaciones por primera vez, yo me pude jubilar, a mí me regalaron por primera vez algo para navidad. A mí Evita me regaló una bicicleta decía mi abuela. Pudimos votar las mujeres por primera vez decía mi mamá. El auto me lo compré por Perón, decía mi viejo.

Es que a las grandes transformaciones sociales, económicas, las relatan los dirigentes políticos, los analistas, la historia. Hay juicios a favor, en contra, controvertidos, contradictorios.

“A mí me cambió la vida”, es la llave del tesoro, es la construcción simbólica, afectiva, la que no acepta argumentos en contra. Irrebatible.

Este año me fui de vacaciones por primera vez, dice Mónica, que me ayuda en casa con los chicos. Entre el trabajo de Luis, y el mío, y como hay más fines de semana largos. Y mi mamá tiene la jubilación, y me prestaron una carpa, así que pudimos hacer que Benjamín conozca el mar. Y cuando se va de casa, el  viernes, me saluda con un abrazo emocionado: “Ojalá ganemos el domingo”. No hace política, nunca le interesó. Pero somos “nosotros”.

Ese “nosotros” que formamos todos los que tenemos una vida mejor desde hace unos años. Que nos sentimos interpelados cuando ella nos habla. Que sentimos que nos mira a los ojos.

Anoche me abracé con cientos de desconocidos en la plaza. Nos gritábamos felicitaciones, fuerza, vamos por lo que falta.

Lloramos y cantamos a los gritos Avanti Morocha.

Habrá que escribir sobre las plazas del kirchnerismo.

Aquella del 2004, cuando cantábamos con Silvio Rodríguez. La del 2006, cuando la CGT y el PJ entraron con su marea que parecía irrefrenable. Las del 2008, cuando nos convertimos de golpe en soldados para defender lo que sentíamos que nos estaban arrebatando; cuando Néstor salió de la Casa Rosada y se sumó a la Plaza para defender al gobierno frente a los cacerolazos.

Y  la del Bicentenario cuando empezamos a intuir que había cambiado la historia. Y la de octubre, en los funerales más tristes de mi generación. Y la de anoche, de tanta felicidad.

En el medio, sin duda, las transformaciones económicas, la ley de medios, el matrimonio igualitario, la asignación universal, el futbol  para todos, la jubilación, el trabajo. Tantas cosas.

Pero en el medio, sobre todo, sin duda, los ríos subterráneos. Los ríos subterráneos que unen tu historia, con la mía, con la de Mónica, con la de Silvia, con la de cada uno y cada una de los millones y millones a los que, ¿sabés qué?, nos cambió la vida en estos años.

Comentar! (5)

  1. Adriana dice:

    Excelente!! es tan cierta la metáfora de los ríos subterráneos…. lo más lindo de todo es que como decís podemos ser autorreferenciales porque al serlo estamos contando cosas que nos pasaron y así entender también porque confiamos en este proyecto. Nadie nos vino a contar un cuento, estamos viviendo y haciendo la historia y no es cuento!!

    Responder
  2. Javier dice:

    Que alegría y que orgullo esa plaza. La presidenta y las mejores gestiones desde el regreso de la democracia.
    Las plazas del kirchnerismo! En la de Silvio mi mujer embarazada! En las del bicentenario mi hijo bailando y ayer en el primer discurso de esta nueva era queriendo ver a su presidenta! Gracias Nestor por nunca bajarte los pantalones ante el mundo. Gracias por devolvernos el país y la política! Gracias a Cristina por tanto coraje y tanto empeño. Este es un modelo de país que no tiene que ver con una persona, ni con un partido. Es la
    Argentina que siempre soñé! Un país del cual sentirse más orgulloso.

    Responder
  3. Paula dice:

    Me encantó la nota, a mi también me cambio la vida, por primera vez me comprometí en serio con un proyecto, con mis ideales, recuperé la esperanza, sentí que esta argentina era un buen lugar para mis hijos!

    Responder
  4. Maria Marini dice:

    Hay pocos cosas tan emocionantes como ver al pueblo unido bajo el manto de nuestra plaza que albergó crisis extremas, pero también jornadas memorables. Yo vengo en realidad de una izquierda inexistente pero siempre estuve cerca del peronismo, amante de la historia tengo nostalgia de no haber podido ver la plaza del 17 de Octubre o las tantas movilizaciones a las que Perón llamaba allá en la época de las conquistas y la recuperación de la dignidad de los trabajadores. Los que no somos hipócritas y sabemos que las verdaderas transformaciones se hacen desde la política, estamos convencidos que son tiempos de militancia. Gracias compañeros por contestarme.

    Responder
  5. ESTELA RAMPELMAN dice:

    GABRIELA TE SIGO SÉ QUE SOS UNA LUCHADORA CON MUCHA LUZ, OJALÁ PUEDAS COMBATIR AL INJUSTICIA . SI SOY ÚTIL EN ALGO CONTÁ CONMIGO ESTELA…

    Responder

Si te gustó, comenta esta nota!

By Grupo Uroboros + AlphA MX Argentina